martes, 10 de marzo de 2009

Son todas conocidas

Eran aproximadamente las seis de la tarde en Rosario, nos encontramos en la peatonal de calle Córdoba con el objetivo de poner en práctica la técnica Son todas conocidas. Luego de repasar la técnica hice una pequeña demostración para que luego el tratara de imitar los pasos. Saludé con un “hola” a cuatro chicas, hasta que una me respondió:

Ella: Flaco, ¿nos conocemos?
Yo: Puede ser, de algún lugar te tengo vista. ¿Cuántos años tenés?
Ella: 18
Yo: ¿Cuántos años me das?
Ella: Hmmm… 24
Yo: Más o menos, ¿te gustan las películas?
Ella: Si, supongo
Yo: ¿Qué andás haciendo por el centro?
Ella: Nada, viendo ropa
Yo: Te va a sonar medio extraño, pero si no tenés nada que hacer y no te jode, ¿me hacés el favor y me ayudás a elegir una cosa?
Ella: No se, depende, ¿Qué cosa?
Yo: Una película, es acá nomás, cuatro cuadras. Cinco minutos y te dejo seguir en lo tuyo.
Ella: Bueno, que se yo, vamos.

A cuatro cuadras estaba el cine Monumental, le dije que me ayudara a elegir una película para ir a ver esta noche con mi novia. Cinco minutos y se fue. Si hubiesemos estados solos, al elegir una película la invitaba a verla conmigo, seguramente iba a decir que si, no tenía nada que hacer. El tema es que estaba con Marco y era solo un ejemplo, pero vean ustedes que simple que es.

Voy a remarcar algunas cosas de la charla para que lo puedan aplicar ustedes.

Ella: Flaco, ¿nos conocemos?
Yo: Puede ser, de algún lugar te tengo vista. ¿Cuántos años tenés?

En esta parte no dejo que siga investigando de dónde nos conocemos, automáticamente hago otra pregunta sencilla e imposible de no contestar, es solo la edad.

Ella: 18
Yo: ¿Cuántos años me das?
Ella: Hmmm… 24
Yo: Más o menos, ¿te gustan las películas?

Acá pasa lo mismo, no dejo de hacerle preguntas, manejo yo el rumbo de la conversación y evito los temas que quiero, en este caso lo que ella quiere saber “¿de dónde nos conocemos?”. En este punto también se rescatan dos cosas más, el misterio de no decir la edad exacta y no permitirle saberla tampoco, ya que le hago otra pregunta y esta es, como bien leyeron hace un tiempo, una pregunta extraña. En el medio del centro le pregunto acerca de películas, nuevamente una pregunta simple y que cualquier persona contestaría sin problemas.

Yo: Más o menos, ¿te gustan las películas?
Ella: Si, supongo
Yo: ¿Qué andás haciendo por el centro?
Ella: Nada, viendo ropa

Estas dos preguntas son pura y exclusivamente bases para la verdadera pregunta que es la que viene a continuación, esto es muy importante, sobre todo para no errarle y evitarnos hacerle propuestas que pueda rechazar.

Yo: Te va a sonar medio extraño, pero si no tenés nada que hacer y no te jode, ¿me hacés el favor y me ayudás a elegir una cosa?

Acá solo le advierto que va a ser una pregunta fuera de lo común, es una propuesta que tenemos que lograr que acepte, si preguntamos directamente si nos ayuda a elegir algo es probable que piense cualquier cosa y se vaya, si le advertimos que va a sonar raro y que solamente si tiene tiempo para hacerlo cambia, se lo toma de otra manera, propuesta extraña pero en un contexto un poco más normal. Y nuevamente, tratamos que sea dificil de rechazar y generamos misterio, no preguntamos todo directamente, primero si nos ayuda a elegir algo, lo que seguramente la va a llevar a preguntar qué cosa, asi quiera ayudarnos o no, lo hace solo de intriga.

Ella: No se, depende, ¿Qué cosa?
Yo: Una película, es acá nomás, cuatro cuadras. Cinco minutos y te dejo seguir en lo tuyo.
Ella: Bueno, que se yo, vamos.

Mi respuesta podría haber sido solamente “una película en el cine”. Pero preferí no decirle que era en el cine y prometerle que le va a tomar poco tiempo y está cerca, resalto el hecho de que sea algo sencillo de hacer para ella, que no le demande un esfuerzo y, por lo tanto, sea dificil de rechazar.

Luego Marco hizo sus intentos, algunos bien y otros mal, pero se fue conforme, con dos teléfonos a la casa y mucha menos vergüenza para hablar con las mujeres.

No estoy dando clases, esto fue solo un intento con una persona que estaba muy interesada y me contactó por e-mail. El tema de las presenciales se me dificulta por horarios, pero quería probar para ver si resultaba. El resultado fue positivo, además de entretenido y satisfactorio, está bueno ver como una persona que al principio no se animaba a decir “hola” termina anotando el teléfono de una chica cualquiera en su celular.

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